Una entrevista imaginaria


En este recetario, no podía faltar

                                                        Zully Moreno

La persona que me convoca hoy, es la artista que siempre habría querido conocer desde chica. Mi entrevista imaginaria es a Zully Moreno: actriz argentina de renombre entre las décadas ´40 y ´50, momento en el que brilló en la pantalla grande. Con una voz firme, fue portadora de una gran belleza. Zully era de personalidad introvertida, jamás estuvo dispuesta a compartir su vida personal con el público; y no toleraba las críticas adversas. Pero, ¿quién las tolera?

En mi casa era habitual ver después de la siesta el programa “Historias con Aplausos” de Claudio España que salía por la señal Space. Cada vez que Zully aparecía en algún ciclo semanal, mi abuela me contaba el misterio que rondaba sobre su persona lo cual me provocaba mucha intriga.

El poco material que pude encontrar sobre su labor artística, está manchado ideológicamente. Al parecer, muchos no pudieron separar la actriz de la mujer bella, y quieren dar a entender que Zully alcanzó el estrellato debido a que supo utilizar sus artilugios femeninos para ir escalando posiciones hasta conseguir dentro del ambiente, a un esposo director (comprometido) que la pusiese a protagonizar sus películas. Sin mencionar la acusación que sugiere que algunos de los premios que recibió como actriz, se debieron a su filiación política con el peronismo (me resultan familiares estos tipos de argumentos).

Lo más llamativo, es que una publicación del instituto Inca haya sido la encargada de poner en duda la moralidad de la actriz, con un trabajo al que titularon “Damas para la hoguera”.

Decía la actriz Nélida Romero, sobre Zully:


“Trabajar con ella fue divertido, porque no se perdonaba ningún error”

“Tampoco era muy amiga de las fiestas del ambiente. Concurría a los estrenos y se hacía ver cuando no había otra alternativa”.

 

Hoy tengo el placer de entrevistar imaginariamente a la actriz Zully Moreno

 

1.     ¿Qué les diría a aquellos que pretenden catalogarla como un producto cinematográfico que buscó escalar posiciones a cualquier costo?

No creo ser un producto cinematográfico. Creo ser una artista con ganas de mostrar mi arte. Quien comienza en el mundo artístico, sabe que no es un camino fácil, que hay que luchar contra viento y marea, que es muy sacrificado, más cuando se es mujer. Si se es mujer, hay que aguantar que se digan todo tipo de atrocidades que hunden la moral en lo más bajo. Traté toda mi vida de no hacer caso al qué dirán, y focalizarme de lleno en ser cada día mejor. En ese sentido me siento una trabajadora incansable, con gran sentido de autocrítica y muy autoexigente. Hace más de 80 años que empecé a hacer cine, primero en papeles secundarios, luego en papeles más importantes, y ya era difícil. Hoy con todos los avances que existen, la mujer sigue siendo criticada por el mismo trabajo que realizan los hombres. Fíjese en la prensa, si no, que no sé, bajo qué argumento se ensaña siempre con la mujer.

 

2.     ¿Qué opina de la belleza y del paso del tiempo?

Que existe una belleza hegemónica. Yo misma fui parte de esa belleza. En ese sentido, creo que de a poco se está avanzando. Hoy las agencias de modelos, ya no buscan chicas operadas y mucho menos voluptuosas. Cuanto más exóticas sean, más bellas son consideradas por la industria. De todos modos, creo que todavía falta camino por recorrer.

Respecto al paso del tiempo, la prensa creó sobre mí, un rumor sin sentido: decían que no quería trabajar porque me veía vieja, y no podía competir con las actrices más jóvenes. Todo eso fue una total mentira. He dedicado mi vida al cine, he filmado más de 40 películas, ¿no le parece que soy merecedora del derecho de descansar y dedicarme de lleno a mi familia: que son mi hijo y mis nietos?

3.     ¿Qué cambiaría de su vida si es que tuviera ese poder de volver el tiempo atrás?

No creo tener ese poder, pero si existiera esa posibilidad, me plantearía diferente ante la prensa, y diría lo que realmente pienso. Hoy es una alternativa posible, pero créame que en la década del 40/50, no lo era.

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Escuchando estos comentarios mal intencionados y carente de objetividad, se podría entender por qué se alejó de la escena pública. Sus detractores sugieren que su alejamiento se debía a que “no le interesaba envejecer delante de las cámaras”.

Sólo puedo hablar como público, como alguien que pasó su preadolescencia viendo cine argentino. Créanme que Zully es capaz de cautivar a cualquier espectador, sin importar la edad. La recuerdo, y la vuelvo a mirar 30 años después y me sigue produciendo el mismo efecto de admiración

Paola, 41 años

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